El lunes pasado entré al standup de equipo con una propuesta que no estaba en ningún OKR ni en ningún plan de desarrollo. Les dije: el 29 de mayo nos tomamos tres horas para jugar con IA. Sin entregables. Sin evaluación. Solo jugar.
Silencio. Luego preguntas. ¿Jugar cómo? ¿Con qué? ¿Hay algo que entregar? No, les dije. Solo jugar.
Yo llevo meses aprendiendo IA por mi cuenta. Después del trabajo, los fines de semana, cuando puedo. Ha sido bacano. He probado herramientas, he cometido errores, he construido cosas que no funcionaron y algunas que sí.
Pero en algún momento me pregunté: ¿y mi equipo? Ellos tienen el mismo día a día que tengo yo, o más intenso. Diez CSMs con clientes que atender, renovaciones que gestionar, escalaciones que resolver. No es que no quieran aprender. Es que el día a día los consume. Y no todos van a querer dedicarle tiempo personal después del trabajo. Eso es completamente válido.
La velocidad con la que el mundo del trabajo está cambiando y lo poco que muchos estamos haciendo para prepararnos.
El libro que me hizo reflexionar fue Open to Work, de Aneesh Raman y Ryan Roslansky. No voy a hacer un resumen, pero hay una idea que no me salió de la cabeza. Yo ya me estaba preparando. Pero solo. Entonces decidí crear el espacio para que mi equipo también lo hiciera.
La propuesta es simple: tres horas un viernes, vamos a usar Lovable, y cada quien construye lo que quiera. Lovable es un generador de prototipos web que funciona con lenguaje natural. Le describes lo que quieres construir y en minutos tienes algo que parece un producto real. Sin código. Sin necesidad de saber diseño.
La primera vez que yo la usé, me quedé frío mirando la pantalla. No porque fuera perfecto. Sino porque me di cuenta de que lo que hace dos años le hubiera tomado a un desarrollador días o semanas, ahora cualquier persona con una idea puede armarlo en una tarde.
No quiero que salgan con un producto terminado. Quiero que salgan pensando: "no sabía que esto era posible, y tampoco es tan difícil como creía."
No quiero que aprendan a usar Lovable "correctamente". Quiero que salgan pensando: "no sabía que esto era posible, y tampoco es tan difícil como creía." Javi, que me está ayudando a organizarlo, ya está emocionado. Él también usa IA bastante en su vida personal y creo que ese entusiasmo va a contagiar al resto.
La hackathon todavía no ha pasado. Les cuento cómo nos sale. Pero si tienes un equipo y sientes que el día a día no les deja espacio para explorar estas herramientas, esto es lo que aprendí: ese espacio no aparece solo. Toca crearlo. Y a veces, tres horas un viernes es suficiente para cambiar la perspectiva de alguien.
¿Tu equipo ya tuvo ese momento de "wow"? ¿Cómo lo lograste?